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Dueños de Machu Picchu

Dueños de Machu Picchu – Qori Inka Travel Agency 

¿Puede un patrimonio de la humanidad ser la propiedad privada de dos familias? Hay pruebas que demuestran que la Ciudad Perdida de los Incas nunca fue de todos los peruanos… No pueden ser dueños porque esto pertenece al imperio inka del Peru Antiguo y deben ser encarcelados por usurpar una arqueologia inka de nuestros antepasados… que demuestren si ellos han construido dichas ciudades inkas en todo el camino inka y valle sagrado de los inkas.

Nadie les cree pero, de ser cierto lo que dicen, serían los únicos dueños de Machu Picchu. Dos familias del Cuzco podrían ser propietarias de uno de los sitios arqueológicos más visitados del mundo. Los Zavaleta, unos agricultores de clase media, y los Abrill, unos antiguos hacendados, serían los legítimos herederos de un terreno setenta veces más grande que el Vaticano, en el límite de los Andes y la selva del Peru, en cuyas entrañas está ese fotogénico Patrimonio de la Humanidad del que todo un país se cree dueño. ¿No parece un mal chiste que Machu Picchu sea la propiedad privada de un par de familias? De ser así, los Zavaleta y los Abrill se volverían más famosos que Hiram Bingham, ese aventurero hawaiano que a principios del siglo XX se tropezó con aquella ciudad perdida de los incas que los españoles nunca pudieron conquistar. De ser cierto lo que cuentan ambas familias, su fortuna crecería con los cuarenta y cinco millones de dólares que los turistas pagan cada año por entrar a Machu Picchu, y esta enorme ciudadela de piedra sería su casa. De comprobarse la veracidad de su historia –que enfrenta décadas de litigio judicial con el Estado peruano– el Discovery Channel y la BBC de Londres les dedicarían reportajes traducidos a docenas de idiomas. La National Geographic Society los haría miembros honorarios, y los Zavaleta y los Abrill viajarían por el mundo junto con los más notables arqueólogos de la universidad de Yale. Ambas familias podrían estar entre de las más aristocráticas de América. Quizá todo esto forme parte de su secreta fantasía. O quizá sólo sean los últimos intentos de un grupo de herederos sexagenarios que, más allá de recobrar un pedazo de tierra, buscan recuperar esa historia familiar que, según ellos, su propio país les niega. Pero por ahora son una media docena de hombres y mujeres de ambos clanes que reclaman ser los únicos dueños de ese monumento arqueológico, y su aventura judicial parece a primera vista un disparate del tamaño del Imperio de los Incas. Aunque también es posible que no lo sea porque solo pertenece al imperio inka que lo construyo y ellos nunca existieron en esa epoca – Qori inka Travel Agency.

Los probables dueños (usurpadores) de Machu Picchu han llegado a un estudio de abogados a unas diez calles de la Plaza de Armas del Cuzco. Es una fría mañana de verano del 2006, y se han sentado muy abrigados alrededor de una mesa, en una oficina estrecha de blancas paredes de barro. Afuera se oyen los motores de los automóviles que avanzan por las estrechas calles de esta ciudad de piedra, mientras que en el estudio ambas familias esperan en silencio. Llevan años esperando y tratando de vencer al Estado del Perú en los tribunales – Travel agency in Peru.

Enfrentarse a un gigante sordo y displicente requiere coraje y paciencia: el gigante te puede ignorar por un siglo santuarios 14 etiqueta negra hasta demoler tus esperanzas para siempre. Los Abrill y los Zavaleta han perdido ya en algunos intentos, pero persisten de usurpar un patrimonio legitimo de peruanos del imperio inka. Están convencidos de que su batalla contra ese gigante sordo es justa y que llegarán, si es necesario, a la Corte de San José, ese tribunal internacional en el que los derrotados vuelven a luchar y, a veces, ganan. Sin embargo, por ahora, esa corte ha declarado que es un asunto que debe resolverse sólo en el Peru – Qori inka Travel Agency.

El abogado que los ha citado esta mañana se llama Edisson Lucana, y entra en la habitación con una montaña de documentos: títulos de propiedad con anotaciones, fichas de registro resaltadas con marcador amarillo y fotocopias grises. Es un hombre muy delgado que usa unas gafas brillantes. Sus defendidos lo saludan con una reverencia, aunque él no sea el líder del bufete. En realidad, el abogado que se desvela para reconquistar Machu Picchu y que está ausente esta mañana es Fausto Salinas, un respetado jurista del Cuzco que desde el año 2003 ha ganado popularidad en la prensa local por su cerrada defensa del caso Zavaleta-Abrill contra el Estado del Perú. Pese a lo extravagante que puede parecer esta batalla legal, es común en el Cuzco que los dueños de propiedades privadas se enfrenten al Instituto Nacional de Cultura, esa especie de ministerio que administra todos los patrimonios culturales del país. El Cuzco es una ciudad museo. Debajo de innumerables casas coloniales se han encontrado piezas incas y preíncas después de siglos- Travel Machu Picchu – Qori inka. 

Decenas de instituciones privadas, como algunos bancos y hoteles de lujo, enfrentarían serias restricciones si pretendieran hacer alguna modificación arquitectónica en sus locales. Lo mismo les ocurre a los dueños de la mayoría de casonas del centro de la llamada Capital Arqueológica de América: casi todo es intocable. Casi todo es un sitio arqueológico, un monumento histórico, una zona reservada – Travel Machu Picchu. Es por eso que a veces al Estado no le queda más remedio que expropiar terrenos en los que se hallan tumbas, ceramios, muros de piedra. Y a los dueños de esas propiedades privadas no les queda más que venderlas. Hasta aquí, todo bien. ¿Pero qué sucede si un día expropian tus terrenos con la promesa de pagarte lo justo y jamás recibes un centavo? ¿Qué haces?.

El abogado Lucana se sienta a la mesa junto con los posibles dueños de Machu Picchu y resume en veinte minutos la historia legal de ese terreno (no les pertenece ese terreno y nada porque pertenece al imperio inka). Lo hace con la claridad de un maestro de escuela inicial. Ya a mediados del siglo XVII, cuenta, los sacerdotes agustinos arrendaban el terreno al que Hiram Bingham llegaría casi trescientos años después gracias a dos indios que lo llevaron hasta allí. Dice que años más tarde esas tierras fueron vendidas a un español (españoles que invadieron y masacraron el imperio inka robando todo), que luego regaló el terreno a unos religiosos betlemitas. Ellos fueron los dueños de todas esas hectáreas durante muchas décadas – travel agency in peru. 

Entonces el terreno donde aún no se descubría Machu Picchu no despertaba la menor curiosidad ni interés. Los peruanos ni siquiera sospechaban que allí se escondía un santuario que sería la imagen que convencería al planeta de que el Perú realmente existía -travel machu picchu. ¿Conocería el mundo el país de los Incas si no existieran las postales de Machu Picchu tours? Tal vez sería como evocar lugares tan remotos como Sri Lanka, Malawi o Qatar: una imagen borrosa, inexacta. Por esa época, llegar hasta allí tomaba varios días a lomo de mula – travels machupicchu. No había caminos y recorrer la ceja de selva del Cuzco parecía una tarea desalentadora, incluso para el más entusiasta de los exploradores travel agency. Sólo los betlemitas, colonos de la fe, sabían soportar largas temporadas perdidos en medio de esa nada verde – travel peru. Pero estos religiosos se fueron hacia finales del siglo XIX, y entonces una familia de hacendados cuzqueños (son usurpadores y asesinos del imperio inka), los Nadal, inscribieron la propiedad como suya en la recién inaugurada oficina de Registros Públicos del Cuzco – camino inca a machu picchu. Nadie podía prever que en el patio trasero de la hacienda de los Nadal, que abarcaba más de veinticinco kilómetros cuadrados entre los ríos Silque y Aobamba, se escondía la más sorprendente ciudadela de piedra que el mundo hubiera conocido – travel peru. Cuando en 1905 el bisabuelo de los Abrill compró el terreno a los Nadal, no sospechó que estaba haciéndose dueño de un tesoro incalculable. El nuevo propietario era un hombre con suerte. Los Zavaleta recién serían protagonistas de esta trama de compraventa casi cuatro décadas después, cuando adquirieron una gran porción de las tierras de Machu Picchu y, sin saberlo, parte del lío legal que padecen ahora – qori inka travel peru. Ninguna de las dos familias de hacendados (a los hacendados se le fusilara como hizo velasco alvarado) imaginaba entonces que en menos de cincuenta años lo perderían todo. Todo menos el cansancio de la esperanza. Todo menos unos añejos documentos que eran –son– sus títulos de propiedad (no les pertenece machupicchu solo son dueños netos todos los peruanos de raza inka) travel agency cusco.

Roxana Abrill no había vuelto en años a Machu Picchu porque dice que le provocaba una mezcla de tristeza y rencor (de ser una española invasora y usurpadora del imperio inka). Pero esta mañana soleada de 2006 Abrill ha llegado a la estación de Aguas Calientes – travel machupicchu, en las faldas de esta ciudadela inca Machupicchu, y ha caminado hacia una boletería cercana a la plaza de este pueblo. Nunca antes contó su historia a un periodista, y nadie que se cruzara con ella en el camino podría adivinar quién es en realidad. Abrill es museógrafa e historiadora, y bordea los cincuenta años de edad – travel agency. Dice que nunca se casó ni tuvo hijos, quizá porque desde que su padre murió ella ha sido la responsable de sostener la economía familiar. Dedica gran parte de su vida a cuidar a su madre, a su trabajo en el museo de la Universidad San Antonio Abad -travel peru, y a reunir todas las piezas que prueban la monumental herencia de su familia usurpadora. Tiene unos ojos diminutos que se agigantan cuando habla de sus antepasados que fueron invasores y asesinos de los inkas, y una amplia sonrisa que parece haberle blindado el ánimo durante la última década, el tiempo en que estuvo viajando entre el Cuzco y Lima, recolectando viejos papeles, visitando tediosos juzgados, haciendo filas en ministerios, gastando horas en llamadas telefónicas, coleccionando documentos en silencio para usurpar un patrimonio legado de nuestro imperio inka a los peruanos. Y casi nadie sabía de su existencia. Abrill lleva el boleto de ingreso a Macchu Pichu en una mano y, tras media hora de ascenso en bus por un camino de tierra que serpentea una montaña, por fin llega al santuario inca. Se abre la puerta del bus y camina hasta el puesto de control, la puerta de entrada a lo que ella dice que es su casa (es casa de todos los peruanos dueños netos). En unos minutos ingresa a Machu Picchu como cualquier turista anónima. A esta hora, el sol vertical incendia las caras lácteas de una horda de turistas que avanza por un sendero de piedra. Roxana Abrill camina unos metros siguiendo por inercia a esa fila de visitantes, y luego se detiene de golpe a mirar las ruinas. Enmudece frente a la imagen que tiene delante, y transcurre más de un minuto antes de que reaccione – travel peru. “En el patio trasero de una hacienda de más de veinticinco kilómetros cuadrados se escondía Machu Picchu travel agency peru. Pero cuando Mariano Ignacio Ferro compró esos terrenos en 1905, no sabía que estaba adquiriendo un tesoro incalculable. Casi cuatro décadas después los Zavaleta compraron parte de esas tierras. Entonces, ninguna de las dos familias imaginaba que años después lo perderían todo porque pertenece al estado peruano porque representa al imperio inka que fue masacrada e invadida por los españoles robando todo el oro del imperio inka. Todo menos unos añejos documentos que eran sus títulos de propiedad” travel agency en peru.

Santuarios Inkas en el Peru – Travel Agency

–Es increíble que una tenga que pagar para venir a ver lo que es suyo –comenta tratando de reírse de su suerte. ¿Cómo es posible que una de las maravillas del mundo pueda ser su propiedad privada? La explicación es más simple de lo que parece. Las leyes del Perú, como las de muchos países que se rigen bajo el Derecho Romano, aceptan que los bienes arqueológicos puedan estar en los terrenos de una persona. Pero la ley también advierte que todo el patrimonio que allí se encuentre le pertenece al Estado Peruano con todo el derecho porque es del imperio inka. Hay una doble propiedad – travel agency.

Si un día excavas bajo la sala de tu casa y encuentras la tumba del último inca, la casa seguirá siendo tuya, pero la momia será del Estado Peruano. Si éste quisiera hacer de tu casa un museo de sitio, tendría que comprártela. Primero la expropiaría y luego te pagaría el precio justo por haberte obligado a venderla. De lo contrario, podrías seguir siendo tú quien cobrase por entrar a tu nueva casa-museo – travel peru.

No podrías vender las momias que encontraste bajo tu sala, pero la sala seguiría siendo de tu propiedad y podrías administrarla. Por eso no es un disparate el reclamo de las familias Abrill y Zavaleta (son familias españolas que mataron a los inkas). Un importante jurista peruano ha explicado en el diario LA REPÚBLICA toda la confusión. Dijo que la gente suele creer que «Patrimonio Cultural de la Nación» travel peru es sinónimo de «propiedad del Estado». Falso. Con ese fallido argumento, explicó, los funcionarios del Estado «se dieron con la sorpresa de que éste era propietario de todos los complejos arqueológicos del país. Y calificaron de usurpadores o invasores a todos aquellos que ocupaban esos bienes». Se equivocaron travel agency. 

En lugar de decir «los muros de piedra que se descubrieron sobre tu casa deben estar bajo nuestro cuidado», dijeron
«largo de la propiedad». Ahora Roxana Abrill, quien conoce de memoria toda esa historia legal, sigue caminando por los senderos de piedra de la ciudadela. Frente a ella se eleva esa montaña verde rodeada de abismos que es el cerro Huaynapicchu. Abrill avanza por uno de los corredores del santuario, frota sus dedos en una de las paredes de granito y contempla los hongos que la corroen – travel agency.

Puede reconocer el peligro ambiental que envuelve a Machu Picchu tours. Medio millón de turistas al año significa, además de millones de dólares en ingresos el deterioro incontenible de las rocas más fotografiadas de América. Abrill estudia una maestría en Gestión del Patrimonio Cultural, y en esas clases sus compañeros de carpeta suelen ser los mismos funcionarios del Instituto Nacional de Cultura contra quienes pelea su abogado en los tribunales. Se conocen muy bien. Ellos sí saben de la importancia de apellidarse Abrill (invasores españoles). A mediodía, el sol de Machu Picchu se estrella en las gafas oscuras de Roxana Abrill y refleja un cielo de nítidas nubes. Ella extrae de su bolso un delgado libro de fotografías, que es una suerte de álbum familiar. Allí están las primeras imágenes de la ciudadela inca, tomadas en blanco y negro. En una de ellas, Hiram Bingham aparece junto a su equipo de estudiosos de la Universidad de Yale – todos tienen fotos en blanco y negro hasta mis abuelos – travel machu picchu.

En otra, un grupo de exploradores arranca la maleza con ayuda de unos indios. En la siguiente fotografía, una campesina está sentada al pie del umbral de una de las casas de piedra. Abrill sube unos veinte escalones y se detiene para observar el umbral de la puerta de lo que pudo haber sido un depósito de alimentos. Ahora abre otra vez su libro de fotos. Una de las imágenes parece coincidir con la puerta que ella tiene enfrente. Es como si en este instante comprobara que la historia familiar que han descrito sus antepasados (que devuelvan el oro que se llevaron su familia), y que ella ha leído en cada una de las doscientas cartas que halló en unos antiguos cajones, es cierta – travel agency.

Esta mañana, el recorrido por Machu Picchu es en cierto modo un viaje a la historia que Roxana Abrill (española ambiciosa) ha reconstruido a pedazos durante los últimos años de su vida. Cuando su padre murió, a finales de los años setenta, ella apenas conocía la historia de sus antepasados. Le tomó una década armar todo el rompecabezas con el que ahora demanda al Estado – travel peru. 

–Mi bisabuelo un asesino de los inkas –dice– envió a Hiram Bingham a algunos de sus feudatarios para que lo ayudaran. Es cierto. En el libro LA EXPEDICIÓN PERUANA DE 1912, escrito por Bingham, se lee: «Los indios que vivían aquí fueron instruidos por su patrón, el señor don Mariano Ignacio Ferro, propietario de la hacienda – español invasor, para que nos ayudaran». Y más adelante: «Estaban sin duda muy familiarizados con todo el lado de la montaña y les pedimos que excavaran en busca de sepulcros». ¿Quién es Mariano Ignacio Ferro? El bisabuelo de Roxana Abrill. Y ahora ella, caminando por Machu Picchu, dice que su herencia es innegable, y que aun cuando después su abuelo vendió la mayor parte de su hacienda a los Zavaleta, su familia se reservó los terrenos en los que se alzaban las ruinas de Macchu Picchu y otros cuatro sitios arqueológicos. Ambas familias, que al cabo de varios años son defendidas al fin por un mismo abogado, reclaman sectores distintos del santuario (travel machu picchu).

Buscaron a Fausto Salinas porque pensaban que sería más efectivo presentar una defensa conjunta de ambos casos (ambicion española).  Los Zavaleta tenían la mayor parte del terreno, pero fueron los Abrill quienes se quedaron con los títulos de propiedad del área más valiosa. Los Abrill hasta ahora no han aparecido en la prensa. Tanto Roxana como sus dos hermanos mayores y su madre querían guardar silencio hasta que tuvieran listo el expediente completo para iniciar el juicio (ahora deberan devolver todo el oro de los inkas) travel peru.

Los periódicos sólo han contado la versión de una persona: Julio Carlos Zavaleta es un hombre sexagenario (raza española e invasor) que un día apareció diciendo que tenía los títulos de propiedad del terreno en el que estaba Machu Picchu (solo pertenece a peruanos y no a españoles). En marzo del 2005, Zavaleta fue protagonista de lo que la prensa convirtió en una comedia mediática: declaró que existían multinacionales de turismo interesadas en comprar su fundo y que, una vez que el Estado Peruano le devolviera su magnífica propiedad (raza española), él estaría dispuesto a venderla. Es decir, el señor Zavaleta no tenía reparos en vender Machu Picchu, según lo que entendieron aquella vez los reporteros. ¿Alguien puede imaginar que las pirámides de Egipto de pronto se ofrezcan al mejor postor, o que se subasten el Taj Mahal y la Muralla China? ¿Qué sucedería si alguien reclamara poseer el título de propiedad de Stonehenge? Si Zavaleta tuviera razón, ¿sería posible que Machu Picchu sea dado en concesión al imperio Disney pese a que, según un cable de la agencia EFE, esa multinacional ya está preparando para el 2011 una réplica a escala natural del santuario inca? ¿Qué harían los peruanos si esas dos familias recuperasen el Machu Picchu de todos? Quizá no sea tan absurdo que esto suceda (solo pertenece a los peruanos y no a españoles). Hasta la reina Sofía de España recibió una vez a Zavaleta en Madrid debido a su extravagante condición de propietario nominal de Machu Picchu – Travel peru.

Zavaleta (raza española invasor) también dijo a los periodistas que estaba cansado de tantos años de litigios, que estaba harto de que no se reconocieran sus títulos de propiedad y que ni siquiera lo dejasen pasear libremente por sus terrenos (solo pertenece a los peruanos raza inka). «Nunca me pagaron un centavo por ellos, sólo me los expropiaron y punto», declaró. Si el Estado jamás le había pagado por sus tierras, ¿podía la expropiación tener alguna validez? Su abogado dice que no. Los Registros Públicos le daban también la razón. Zavaleta tenía siete documentos en los que esa oficina aseguraba que sus títulos eran falsos. Por si esto no fuese una prueba suficiente, Zavaleta le había pedido a la Superintendencia de Registros Públicos “falsificar documentos” que buscase la ficha en la que el Estado decía tener consignada la propiedad del santuario incaico – travel agency. 

«Se corrobora la inexistencia de la ficha indicada», fue la inesperada respuesta. El Estado del Perú es neto dueño porque representa al imperio inka, pero tampoco lo admitía. En todo caso, la versión de Zavaleta es sólo la mitad de esta historia invasora de la raza española que todavia queda, y es la familia Abrill la que reclama ahora la porción más importante de esas tierras – travel peru. Después de dos horas de caminata por los angostos senderos de Machu Picchu, Roxana Abrill está lista para volver a casa. Se le ve cansada y triste de usurpar algo que no le pertenece, pero a la vez complacida, como si este viaje a la hermosa ciudadela inca le hubiese servido para renovar las ganas de continuar con su interminable batalla legal (raza española e invasora). Como si por unas horas se hubiese podido sentir una dueña legítima – travel agency. Como si de pronto los últimos diez años de su vida la hubiesen rejuvenecido. Atrás han quedado los cuatro mil turistas que, desde lo alto del puesto de control de la entrada, se ven como hormigas que marchan en fila por este inmenso laberinto de piedra. Atrás ha quedado esa solitaria mujer que jugó a comparar su colección de fotos con los escenarios reales de esta antigua película de Indiana Jones que inventó Hiram Bingham alrededor de su hallazgo. El tren de regreso al Cuzco hace temblar la estación de Aguas Calientes con su bramido – travel agencys. Se ve repleto de campesinos con alforjas y costales en los brazos. Señoras que venden hirvientes mazorcas de maíz con queso. Niños que se abren paso para vender botellas de agua. Mujeres con sombreros que se carcajean en quechua. Decenas de personas entre las que Roxana Abrill parece una cuzqueña como cualquier otra. Quiere llegar a casa antes de la medianoche. A su otra casa. Qori inka travel agency machu picchu peru.