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Cuna de Oro Inca – Choquequirao

Cuna de oro inca Choquequirao

Choquequirao, en quechua “cuna de oro” (donde chuqi, oro, y de k’iraw, cuna). es un complejo inca que data del siglo XV. Se ubica en el occidente de la cordillera de Vilcabamba, en el cañón del Apurímac. Habría sido edificada en la época de Pachacútec, entre 1438 y 1471 d.C. La ubicación política del Sitio Arqueológico de Choquequirao son las ruinas de una ciudad inca donde esta situada entre las estribaciones del nevado Salkantay, y bajo la jurisdicción del distrito de Santa Teresa, Provincia de La Convención, Departamento del Cusco, al sur del Peru.

A Choquequirao (a veces también como Choqequirau o Choquekiraw) es conocida como la “hermana sagrada” de Machu Picchu por la semejanza estructural y arquitectónica con esta ciudad inca.

El complejo de choquequrirao consta de 12 sectores incas, entre ellos una plaza principal, un conjunto de almacenes, unushnu, un templo de los sacerdotes, andenes, sector de las llamas y talleres, entre otros como las terrazas distribuidas en diferentes niveles – Qori Inka Travel.

CAMINATAS ALTERNATIVAS A MACHU PICCHU

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Su Ubicación de Choquequirao:

Choquequirao se ubica en la cuenca media baja del río Apurímac, en su margen derecha, aproximadamente a unos 1500 metros sobre el nivel del lecho del río y a 3100 metros sobre el nivel del mar. La zona en que se encuentra bien puede considerarse de «quechua» (Pulgar, 1946) amazónica o «amazonía andina» (Morales, 1993: 621), caracterizada por una topografía montañosa fuertemente accidentada, cubierta por flora y fauna de tipo amazónico. Esta ubicación constituye el límite ecológico directo entre el nacimiento de la Amazonía, sobre las alturas cordilleranas de la vertiente oriental de los Andes y la región alta montañosa semidesértica de los Andes peruano.

 
El sitio arqueológico de choquequirao se localiza sobre un espolón elevado de la cordillera que le sirve de soporte, el mismo que bordea directamente al río Apurímac. La zona central que ocupa el sitio arqueológico fue nivelada ex profeso para ubicar la infraestructura física del asentamiento, mientras que las laderas circundantes fueron aterrazadas en grandes extensiones para incorporar andenes de cultivo y pequeñas áreas residenciales. 

El Sector VIII de Choquequirao, donde se ubican los motivos de camélidos, es precisamente una zona de terrazas de cultivo (andenes) en ladera, cuya edificación sirvió de soporte para la graficación de las imágenes de llamas y otros motivos asociados – incaTravelagency.com.

Informacion Turistica de Choquequirao:

De acuerdo con la Organización Mundial de Turismo (OMT/ UNWTO, abreviatura en inglés), los viajes han significado el 9% del Producto Interno Bruto (PIB) de la economía mundial hasta 2014. En este marco de consideración económica, el Perú es uno de los países latinoamericanos considerados como uno de los países “más preparados de la región para el desarrollo de las economías de turismo” (UNWTO, 2015). Es el turismo de categoría cultural el más se practica en el Peru, principalmente por los recursos arqueológicos dejados por civilidades pasadas, así como manifestaciones inmateriales de tradiciones y los estilos de vida y las raíces de autenticidad de la población (FULLER, 2008).

El Peru, localizado geográficamente en los andes centrales, tenía un poco más de cinco mil restos arqueológicos registrados hasta el inventario realizado en 2001. La representación material y simbólica de Machu Picchu o “montaña vieja” – término proveniente de la lengua quechua, desde su reconocimiento de Patrimonio Mundial, Cultural y Natural desde 1983 y considerada una de las siete maravillas modernas de la humanidad desde 2007 – Travel peru Agency.

Machu Picchu, es un espacio sagrado andino desde tiempos ancestrales y el principal motivo de turismo cultural del país. Las consideraciones del parecido entre Machu Picchu y Choquequirao se deben principalmente a su escenario paisajístico en la que ambas ciudadelas fueron localizadas. La similitud entre ambas es el sentido de ubicación geográfica en las que fueron construidas, segundo Lumbreras (2006, p. 146), “fueron ubicados encima, muy arriba, de un gran río”, el Urubamba en el lado Este de Machu Picchu y el Apurímac al oeste de Choquequirao. Sin embargo, Choquequirao aparentemente es parte de un proyecto que quedó sin terminar, y la gran dificultad de acceso hizo lentas las expediciones del sitio con peculiar distribución urbana.

Por otro lado, las manifestaciones culturales y modos de vida alrededor de los artefactos arqueológicos han generado discusiones principalmente desde la economía, la antropología y de la sociología, sobre los impactos sociales y económicos que acarrea la llegada y la intensificación de turistas a determinadas localidades rurales. Aquí queremos traer el enfoque de utilidad del territorio para el turismo que hace uso de elementos físicos y simbólicos para intensificar el uso de los bienes territoriales antes ignorados señalando el caso concreto de Choquequirao y la relación construida con la localidad campesina de Marampata.
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Por tratarse de una vinculación entre conceptos de turismo y territorio, es necesario destacar que consideramos al primero como un fenómeno social de las migraciones esporádicas, y como el sector que se ha ido posicionando en las economías en desarrollo e instaurado institucionalmente después de la segunda guerra mundial (KRIPENDORF, 2009; OSORIO GARCIA, 2010). En esa lógica, definimos territorio como ‘el lugar donde desembocan todas las acciones’ de Santos (2002), y territorio turístico como el destino de viajes conferido por sus connotaciones de elementos materiales y simbólicos específicos, como monumentos histórico-artísticos o huellas de identidad en los modos de vida de un pueblo (TRIGAL et al, 2015, p. 603) – camino inca clasico a machu picchu.

Para contornar mejor el caso concreto de la relación cotidiana entre la ciudadela inca de Choquequirao y la localidad campesina de Marampata, se hace necesario la descripción del lugar y de las dinámicas específicas de la localidad campesina y de servicio turístico. En seguida, las perspectivas de utilidad del territorio y como fue transformando su cotidiano para la recepción de visitantes que pasan a Choquequirao.

Un poco sobre Choquequirao y Marampata – Qori inka Travel – Agency

Choquequirao sería un término quechua que significa “Cuna de Oro”. La ciudadela inca posiblemente comenzó a ser construida entre 1471 y 1527, sin ser culminada antes de la decadencia del imperio incaico, y probablemente fue “el último refugio inca”. Su localización a 3104 metros sobre el nivel del mar (m. s. n. m.) corresponde actualmente al departamento del Cusco. En los relatos oficiales sobre el sitio, Choquequirao fue “descubierta” en 1909, dos años antes que Machu Picchu, por el estadounidense Hiram Bingham, durante las expediciones que buscaban la “Ciudad perdida de los incas”, auspiciada por la Universidad de Yale y la National Geographic Society.

Para llegar a Choquequirao, la ruta más utilizada por los turistas y visitantes es desde el departamento de Abancay. La ruta San Pedro de Cachora – Capulyoc – Cocamasana – Chikisca – Playa Rosalinas – Santa Rosa Baja – Santa Rosa Alta – Marampata – Choquequirao, consiste en un recorrido de 32 kilómetros realizado comúnmente en dos días. Este recorrido comprende a su paso puntos de descanso y acampamento, y miradores turísticos. La distancia entre Marampata y Choquequirao es de aproximadamente 5 kilómetros, las fotos que siguen refieren a dichos lugares.

Marampata, es entre la ruta la localidad con mayor cantidad de familias residentes. Es considerada un caserío adjunto al distrito de Santa Teresa y departamento del Cusco. Localizada a 2918 m.s.n.m., es conformado por aproximadamente 30 familias, cuyo denominador común es el apellido Cubarrubias. La llegada de la familia Cubarrubias al lugar habría sido al final del siglo XIX, y se establecieron cuando fue decretada la reforma agraria durante el gobierno de Velasco Alvarado (1968-1975).

Dicen que fue el viejo, quién llegó primero buscando lugar para sembrar y vivir en un lugar tranquilo. En los relatos de los pobladores el viejo Cubarrubias (o el abuelo, para algunos), vivió un periodo en el mismo lugar de las ruinas y con el proceso de reconocimiento del lugar, él y su familia tuvieron que trasladarse a otro lugar y eso explicaría la localización actual de los Cuvarrubias. Marampata está localizada dentro de los límites establecidos como Parque Arqueológico de Choquequirao mediante Resolución Directoral N° 949/INC desde 2002.

Para mejor contextualizar la localización y aproximación geográfica entre Choquequirao y Marampata, el mapa que hemos elaborado expresa la complejidad de delimitaciones territoriales demarcadas para la administración jurídica del icono arqueológico. En el lado derecho de la figura 3, se muestra la cercanía de la ubicación del Parque Arqueológico y la delimitación departamental entre Cusco y Apurímac, separados por el río Apurímac, y en el recuadro izquierdo que explaya mejor el mapa la proximidad entre el centro arqueológico de Choquequirao y Marampata

Esa relación geográfica entre las ruinas de Choquequirao y Marampata, en primer momento es recurrente a la convivencia normativa de uso y manejo de uso especial de los bienes comprendidos en la delimitación del parque en las actividades realizadas por los que son agricultores y/o ganaderos de la localidad. Entre los planes de uso indicados en el Plan Maestro de Choquequirao (2014-2018), el recorrido desde el departamento de Abancay requiere una mayor atención cuando de la actividad de servicio turístico que los de Marampata vienen ejerciendo.

La actividad principal para el servicio turístico de la ruta desempeñado por las familias es el arrieraje (alquiler de mulas y servicio de guía en la ruta), y usualmente desempeñada por los hombres. Las mujeres, son las encargadas de cuidar del hospedaje y la alimentación. Sin embargo, es el arrieraje mediante la cual obtienen el principal ingreso extra para las familias.

 
Sitio arqueológico inca Choquequirao – IncaTravel-Agency.com:

El Complejo Arqueológico Choquequirao —como hemos visto en la primera parte— es una construcción urbana inca, que los estudios arqueológicos podrán ir precisando mejor en el futuro, según se analicen su estructura y funciones arquitectónicas. Sólo los arqueólogos determinarán si hay evidencia material con mayor antigüedad en el mismo emplazamiento.56 En sentido general, los centros poblados andinos —especialmente incas—llamados también liadas, se caracterizan por estar fijados según un patrón de distribución: plaza; un número de edificios grandes, alargados y rectangulares denominados kallankas; depósitos o collqas; plataformas o ushnu cuna en sus plazas para el culto al Sol y probablemente para llevar el calendario agrícola con más precisión (Thompson 1972: 78; cf. también Ayme Carrasco 2003: 237-38, 250-53). Según los etnohistoriadores, estos centros poblados seguían el modelo de la ciudad del Cusco, donde los espacios rituales y ceremoniales contaban con el templo solar, aposentos reales y, lo que podríamos llamar, una parte civil administrativa: cárceles, acllahuasis, almacenes (Espinoza 1997b: 362; cf. también Rostworowski 2004: 173). No obstante, no se puede aseverar que hubiese un patrón general y constante para todos los asentamientos urbanos, Choquequirao es igualmente un buen ejemplo de la adaptación en un terreno escarpado y alto de una llacta que conserva los elementos fundamentales, pero adecuados a una determinada zona de construcción.

La disposición urbanística, tal como la ven los arqueólogos, sigue el patrón dual andino. Hay un sector alto: hanan, y otra parte baja, hurin. Al respecto, los arqueólogos Roberto Samanez y Julinho Zapata señalan:

Al estudiar la distribución de funciones en Choquequirao, se percibe una organización dual, muy difundida, que crea un sector alto y otra parte baja o Hurin. Se ha establecido que el Sector Alto es el que ocupan las edificaciones del extremo Norte, y el sector Bajo es el que está junto a la plaza principal donde se encuentran edificios ceremoniales, las tres edificaciones de dos niveles y las dos kallankas. (Samanez y Zapata 1999: 90)

 
Choquequirao está construido siguiendo un eje de norte-sur con un desnivel de 65 metros de altura entre el primer y segundo plano. Cada plano posee tres grupos de construcciones que se distribuyen siguiendo la disposición topográfica del terreno. El área central del conjunto, probablemente ceremonial, ocupa 700 metros de largo.

El conjunto ha sido clasificado en doce sectores. En el sector I, el sector de la plaza y templo, zona hanan, ubicado al norte y que es la parte más alta, hay cinco edificios de planta, situados sobre terrazas de diferentes niveles. Es posible que sirvieran como residencia de los sacerdotes. Más arriba, hay otra plaza más pequeña donde se encuentran dos edificios para almacenes (qolqas) y otros tres largos edificios para viviendas

(kallankas). También ingresa por aquí un muro con un canal principal de agua captada desde el riachuelo Ch’unchumayo, que abastecía al conjunto arqueológico y que baja, cual columna vertebral, organizando la disposición de los edificios.

En el sector II, zona hanan, están los depósitos o qolqampatas divididos en almacenes con subdivisiones internas con tabiques de quincha; en otro espacio, dentro de este subsector, se hallan pequeñas plataformas ceremoniales (16 andenes), recorridas por un canal alterno que aprovecha las aguas del canal principal – travel peru.

El sector III, que parece ser la plaza principal o Hauqaypata, está asentado entre el sector alto (hanan) y bajo (hurin), sobre el relleno de una plataforma. En los lados extremos de esta plaza hay edificios de uno y dos niveles. En el norte hay una kallanka (edificio) de uso ceremonial —Sunturwasi— con hornacinas (especie de capillas) bajas; al este se encuentran edificios de dos niveles con muros que sostienen techos de dos aguas. Tienen dos fachadas, una para el ingreso a la plaza principal y otra que conduce a un patio con accesos laterales. El acceso a estos edificios es a través de portadas de doble jamba (un doble marco). Estos edificios se hallan separados con un corredor, donde destaca el edificio (kallanka) más amplio de la ciudad que va hacia el lado del patio posterior y que sale por un muro hacia el lado sur, que es donde se encuentran los andenes del sector norte de la ciudad o llacta.

El sector IV, ubicado en la zona hurin o sur, es una construcción principal compuesta de cinco portadas llamada por Sartiges «muro triunfal» y por Samanez y Zapata «muro de ofrendas a los ancestros». Las otras cuatro, probablemente, fueron de uso ceremonial y corresponderían a un templo abierto. Detrás de estas portadas se ubica una cancha, donde se ingresa a un segundo nivel, que se halla encima de las portadas.

El sector V es el ushnu: una colina cortada en su cima que forma una plataforma ovalada ceremonial y rodeada de un pequeño muro a modo de cerco, al que se ingresa por una entrada que sube primero por unas gradas y desde donde se puede observar la plaza principal y el emplazamiento hanan. Desde este lugar son visibles los nevados y el río Apurímac.

El sector VI es el Wasi Cancha, ubicado al sur del ushnu en la parte baja; es conocido también como templo y vivienda de sacerdotes. Se observa un espacio de cuatro plataformas con muros en forma de zigzag, que fue usado como espacio ceremonial. En el primer muro se remata con una fuente para agua, y se accede a las demás plataformas con escalinatas. Más abajo de esta área de culto se puede ver una cancha o espacio con dos recintos de un piso y medio encerrados por un muro perimétrico; se observa desde aquí buena parte del cañón del río Apurímac – tours valle sagrado conexion machu picchu 2 dias.

El sector VII pertenece a los andenes de cultivo del lado este. Sobresale de los demás, por ser de plataformas anchas y amplias. Se puede ingresar a través de calzadas desde la plaza principal.

El sector VIII es un área de andenes de cultivo, que se ubica en el lado oeste, de ochenta plataformas, divididas en parcelas y canales de agua que bajan desde la plaza principal. Aquí se hallaron las célebres “Llamas del Sol”.

El sector IX lo constituyen las viviendas populares, llamadas también Pikiwasi, y es donde termina uno de los canales de agua. Las viviendas parecen haber sido de uso colectivo y familiar, construidas sobre plataformas artificiales, de diseño rectangular, cuadrado y circular, comunicándose mediante escaleras y pasadizos angostos

El sector X está conformado por los andenes de cultivo, el Paraqtepata, constituido de 18 plataformas y canales de riego paralelos a las escaleras. El sector XI tiene también andenes de cultivo, el Phaqchayoq, compuesto por 80 plataformas amplias, las más extensas de todo el conjunto y ubicadas en la margen derecha del riachuelo Ch’unchumayo. Asimismo hay pequeños recintos cuadriláteros en el medio de las parcelas con recintos de dos niveles, tanto para uso ceremonial como para vivienda, con tres fuentes para agua y canales de riego. El sector XII presenta andenes de cultivo a tres horas de camino desde la plaza Hanan, y está conformado de 57 plataformas con riego permanente. En la parte superior se levantan edificaciones para uso ceremonial que ocupan todo el ancho de la plataforma, una poza de manantial, un recinto semicircular donde se halló restos de cerámica, herramientas de piedra y restos de huesos.

Las llactas construidas en Cusco o Vilcashuaman utilizan fundamentalmente piedra finamente labrada para levantar los edificios más importantes. En Choquequirao, la adaptación al lugar condujo al uso de lajas (piedras talladas pero sin la estructura megalítica del Cusco y de otras zonas como Vilcashuaman, Písac u Ollantaytambo) unidas con argamasa. Ellas son la parte esencial de las paredes tanto de andenes como de los edificios. Mientras en el Cusco y Vilcashuaman la connotación de las categorías de llactas nos señala su función como capitales, una del Imperio y otra de una región en el seno de ese mismo Imperio, en Choquequirao se nota menos monumenta-lidad que las típicas construcciones capitalinas (MINCETUR 2004: 12; Samanez y Zapata 1994: 107) – travel agency.

Así, en Choquequirao son evidentes las técnicas de construcción, y hasta cierto punto de ornamentación, de constructores experimentados, quizá de etnias mucho más desarrolladas y fastuosas; se notan por ejemplo en el Cusco, donde la incorporación de los chimús y los chinchas dotaron de los elementos esplendorosos que realzaba la autoridad inca, al igual que la orfebrería y las pinturas de los soberanos como rasgos sobresalientes (Rostworowski 2004: 74). No olvidemos, en ese sentido, que era fundamental para un aspirante a ser considerado Zapa Inca, demostrar sus cualidades de constructor de llactas.

En Choquequirao, la fastuosidad no es notoria; es una arquitectura más bien funcional y adecuada para los rituales que regulaban el ciclo del calendario agrícola. No es como Huánuco Viejo o Pumpu, donde la inmensidad de los espacios permitía albergar grandes cantidades de individuos, probablemente jefes de etnias con quienes el Inca reafirmaba su autoridad en fiestas y reuniones de agasajo (Thompson 1972: 87). La cerámica dominante hallada en Choquequirao es doméstica, también las hay de un estilo clásico cusqueño y variedades provinciales, lo que la señala más como un área donde la composición poblacional de los habitantes resultó esencialmente estar dedicada a la agricultura (Samanez y Zapata 1994: 104) – camino inca clasico a machu picchu 4 dias.

Los motivos pueden ser varios: el primero, pudo tener un propósito estratégico —como menciona el cronista Garcilaso y que asumió Hiram Bingham—, para fines defensivos contra las etnias del norte como los chancas. El segundo, puede ser más de tipo económico y es ampliar y diversificar sus accesos a la vertiente amazónica, sentando sitios de intercambio con las etnias del Apurímac y Urubamba, situación que consolidaría sus lazos de amistad con aquellas regiones que les proveían de productos exóticos y de valor simbólico. El tercero, sería establecer puestos de avanzada para tener acceso también a las regiones norteñas, dominando los principales afluentes de los ríos andinos orientales. Para plantear un dominio efectivo en la vertiente occidental de los Andes, los incas, al parecer, creían que los edificios en Choquequirao, y los que están dispersos en toda la zona de Vilcabamba, fueron levantados para instalar un control político y militar de la región, el mismo que articulara las zonas altas con los Andes orientales, hacia el lado amazónico, pues no sólo era suficiente controlarlas desde las partes altas a las más bajas, como diría Cieza de León, también necesitaban dominar los Andes orientales.

Los incas no sólo demandaban a las etnias el reconocimiento de su poder, necesitaban mucho más que eso, requerían formar una red de asentamientos territoriales y poblacionales que les dieran en principio dos ventajas: primero, una cantidad de recursos materiales y acumulables que les permitieran agasajar y convencer a los jefes étnicos de la conveniencia de establecer alianzas y acuerdos con ellos; y segundo, para obtener esos recursos requerían extenderse a zonas donde pudiese ser posible ello: las vertientes orientales, donde la disposición territorial y de poblaciones nativas brindasen la posibilidad de crear zonas de producción. No en vano el sistema de mitmas y yanas se asentó preferentemente en zonas donde los incas pusieron su esfuerzo por desarraigar poblaciones enteras, creando en su lugar zonas de su exclusivo dominio, al margen de los ancestrales patrones andinos de producción (ver mapa 1) – valle sagrado de los incas.

La región de Abancay no sólo contiene a Choquequirao como único Complejo Arqueológico que cumplía esas funciones. Tarahuasi, Marcahuasi, Sayhuite y otros centros poblados eran también puntos de residencia y dominio incaico para el control de las márgenes del río Apurímac. Desde el siglo xvi, a través de los cronistas, viajeros y por los estudios

arqueológicos contemporáneos se evidencia que ésta es una zona de articulación con Vilcabamba a través de los asentamientos ya conocidos entre Yanama, Santa Teresa, Vitcos y Vilcabamba. La red de caminos es una herramienta vital para cumplir esta función que hacen de las zonas altoandinas y bajoamazónicas una unidad geográfica y económica (Lee 1989; Valencia s/f). Las principales rutas que se han podido señalar —y que actualmente son usadas por viajeros, turistas e investigadores— son las que conducen a Vitcos y se dirigen a Espiritupampa. Las que llevan por Yanama y conducen a Machu Picchu, las que entran y salen por Mollepata y Marcahuasi, igualmente las que ingresan por Curahuasi-Abancay, sea por los pueblos de Cachora y Huanipaca, y que han sido usados por exploradores y viajeros desde tiempos antiguos, pero hay más vías que permanecen ocultas aún – tour a machu picchu 1 dia en tren.

En ese sentido podemos ver otros pequeños complejos arqueológicos en esta misma área, que apuntan hacia la misma hipótesis, tal como sucede con Ccorihuayrachina y el complejo de Cotacoca, que no es propiamente una zona de producción agrícola sino un complejo con función administrativa y de almacenaje. Tal como supone el arqueólogo Gary Ziegler59 y lo confirman los propios informantes indígenas a los funcionarios españoles durante los interrogatorios, todos estos sitios perdidos que parecen hablar de ciudades míticas eran centros poblados ubicados en redes de caminos que articulaban la región de Vilcabamba.

El esfuerzo de los incas por convertir una región, situada entre el Apurímac y el Urubamba, en una despensa de recursos para sus políticas expansionistas, tiene como consecuencia lógica cohesionar una sociedad política multiétnica sustentada en el intercambio de dones y reciprocidades y en la conquista militar. Las regiones de Abancay, Vilcabamba e incluso la zona del Urubamba, conocida como el Valle Sagrado, sirvieron como bases agrícolas de producción de recursos para la negociación con las etnias a quienes sometían, así como también para el mantenimiento de su ejército y burocracia militar y religiosa. El arqueólogo Fréderic Engel, refiriéndose a la zona del Urubamba, considera que este dominio, que puede ser aplicable por extensión a nuestra zona, tiene sentido sólo dentro de un sistema macropolítico que lo haga posible:

La ‘Marca’ de los Incas ha sido realmente una realización magistral. Logró el propósito de unir en un mismo complejo la administración, las fuentes de agua, las terrazas irrigables de cultivo y la vivienda para los agricultores. Llegaron de este modo los agricultores incaicos a conseguir una concentración de la mano de obra en el lugar de trabajo, lo que permitía rendimientos que nunca hubieran obtenido dejando a los campesinos aislados y sin control. (Presidencia de la República 1970: 45. —Énfasis del autor.)

En los Andes, donde por su orografía no existen grandes ríos, los incas aprovecharon los puquiales o manantiales de agua que nacen en las cimas de los cerros y nevados y que en su recorrido descendente irrigan las laderas altas. Aprovechando esta geografía, los incas —en el caso de las llactas de la zona del Urubamba y del Apurímac—, transformaron la agreste orografía con la creación de sus asentamientos urbanos en las alturas, para aprovechar así diversos nichos en niveles diferentes y para diversificar su producción al igual que articular, además, las zonas media y altoandinas con las áreas que llamaban chaupiyungas o cálidas y tropicales de la región amazónica. Pudieron convertir la aparente desventaja del territorio andino en una base de apoyo para el control territorial en su avance hacia la Amazonia. Pero no bastaba ello, apelaron también a todas las formas de persuasión y al sometimiento forzado de poblaciones enteras de mitmas para ejecutar sus programas de expansión a partir de las ciudadelas que hoy conocemos – qori inka travel.

Estos logros no hubieran sido posibles sin una larga tradición urbanística en los Andes. Los asentamientos preincas son —según los estudios arqueológicos— desordenados, dispersos y sin forma (Bouchard 1976: 97). Ya se ha mencionado la naturaleza de los asentamientos planificados siguiendo el modelo de cuadras, con patios interiores, adaptados siempre a la topografía. Los más grandes centros urbanos se constituyeron bajo los señoríos más importantes en este período, como Chan Chan con los Chimú. Un antecedente más lejano nos remite al imperio Wari con un modelo urbano en la región del Cusco, Pikillacta, que fue imitado luego por los incas (Bonavia 1972: 79-82). Las llactas en el período prehispánico eran asentamientos más de urgencia política que de necesidades surgidas por el propio desarrollo social andino,60 y ésta es una diferencia sustancial en el modelo urbanístico de otras civilizaciones.

Los incas, sin embargo, no pudieron lograr un avance sustancial en las formaciones urbanas y los complejos arqueológicos complementarios que se pueden encontrar en la región Apurímac-Urubamba. En principio, conspiró contra este propósito la falta de tiempo para la consolidación de estos pequeños centros urbanos. La mayor parte de ellos estaba en construcción a la llegada de los españoles, los mismos que fueron abandonados con la crisis del Imperio. Los numerosos testimonios que tratan de la despoblación en Abancay, Urubamba y otras regiones pobladas de mitmas, aseguran lo mismo para el caso de Choquequirao. Pero además sus funciones eran muy limitadas, porque precisamente eran llactas sometidas a una voluntad política estatal y no a una dinámica social autónoma. Según el arqueólogo Duccio Bonavia, en la ceja de selva (las yungas) estas urbes eran de baja densidad: 250 a 500 habitantes. Machu Picchu pudo haber agrupado, en su mejor momento, entre 1000 y 1200 habitantes. Choquequirao tenía probablemente las mismas dimensiones. Eran funcionales sólo para control, no el comercio, ni el intercambio y, posiblemente, no diversificaron sus cultivos, de los cuales el maíz era el principal producto por su fácil almacenaje, lo que les permitía avanzar más al oriente. La mayor parte de la producción era redistribuida sólo por la voluntad suprema de los incas – viajes a machu picchu 1 dia en tren – paquete de viajes a peru.

En este contexto es fácil imaginar cómo la crisis política del Imperio, la caída de sus élites gobernantes y su disolución final apresuró el colapso de los principales centros urbanos y sus complementos, sean coicas o centros administrativos y ceremoniales. Vilcabamba se convirtió finalmente en una región de refugio de los incas, desde Manco Inca hasta Túpac Amaru I varias ciudades incas fueron convertidas en fortalezas y defensas improvisadas: Ollantaytambo y Vitcos, Pampaconas y Vilcabamba formaron parte de este archipiélago de resistencia y negociaciones. También se levantaron nuevas construcciones para la defensa: Machu Pucara y Huayna Pucara; otras construcciones permanecieron ocultas de la invasión hispánica y sus aliados indígenas, tales como Machu Picchu y algunas residencias como Huaman Marca, que sólo serían ocupadas después por enco-menderos y nuevos propietarios españoles o mestizos. Algunas otras se conservaron ocultas más por el desinterés de los incas para ocuparlas, como por la falta de mano de obra o porque sólo servían de tránsito entre Vilcabamba y los valles del Abancay. Choquequirao entra en esta última categoría – Qor inka travel agency.

Observamos cómo el Complejo Arqueológico Choquequirao trek se encuentra inserto en la historia de los Andes desde antes de los incas, con los incas y luego de los incas, a través de un largo proceso de experimentación por dominar el difícil y agreste territorio andino, según las condiciones geográficas y sociales que hemos descrito en la historia andina y especialmente inca. Primero, como una zona de conquista y colonización; luego, como un engranaje más en la tupida red y mecanismos de acumulación y consolidación en la formación de un imperio, propiciada por las élites incas en la zona del Apurímac-Vilcabamba; y, finalmente, como un espacio que conectaba las diversas zonas de resistencia y negociación que los incas de Vilcabamba tejieron con los españoles para obtener beneficios y mercedes que los colocase en un estatus privilegiado al interior del régimen colonial hispánico. Luego de ello sólo vendría un interés referencia! y de curiosidad por el pasado inca.